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Deportista profesional, ¿Un trabajo como cualquiera?

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por Nidia Peña Hernández

Y es que en los últimos días he escuchado y leído a tantas personas decir: ser deportista es un trabajo como cualquiera. Inmediatamente vino a mi mente los sacrificios que muchos hacen al viajar lejos de casa para cumplir sus sueños, pero definitivamente, ser deportista, y alcanzar ser profesional, es aun más difícil y requiere aun más sacrificios que la mayoría de las profesiones.

El deportista requiere dedicar toda su vida, desde que son pequeños, a practicar, entrenar, desarrollar y perfeccionar sus habilidades dentro de la actividad que desempeña. Debe de mantener un estilo de vida, alejado de las fiestas, con la suficiente disciplina para saber que debe y no debe comer, cuando debe dormir temprano para despertar de madrugada, y cuando tiene espacio para poder ver a su familia y amigos. En muchos casos, el deportista profesional deberá alejarse de todo lo que podríamos llamar “una vida normal”, solo para aspirar a ser profesional en algún momento de su vida; Y si, digo solo aspirar, porque sabemos que no todos los que se preparan alcanzan el privilegio de ser deportistas profesionales.

En repetidas ocasiones, antes de ser profesional, un deportista deberá pasar y vivir muchas carencias, deberá de compartir el mismo cuarto con 3 o 4 personas más, deberá comer lo que le den en el comedor de la casa club o villa deportiva donde viva, y eso si goza estos privilegios; de lo contrario, deberá aprender a salir de su casa horas antes de la asignada para el entrenamiento para llegar a tiempo, deberá considerar que tiene que almorzar aunque sea algo sencillo para no llegar con el estomago completamente vació a su practica, lavar y tener listos sus uniformes para la misma.

El deportista no solo se forma en una profesión, se forma para la vida. Por esto mismo, hemos visto miles de casos de chicos que al alcanzar su objetivo y pasar de no tener nada a tener todo, pierden el suelo y pierden el foco de que fue lo que los llevo hasta ahí, hasta ver realizados sus sueños, sus anhelos y estar más cerca de su meta.

Sí, tal vez les paguen por hacer lo que más les gusta, pero también es un compromiso y una responsabilidad muy grande que no todos están listos por asimilar. Sí, hay que aplaudir el esfuerzo del deportista, desde dejar a su familia para poderlo lograr hasta postergar el deseo de ser madre por continuar practicando o llevando a cabo la actividad en la que se desempeñan.

Definitivamente, trabajar en el deporte, no es un trabajo como cualquiera. Es una profesión que un día te puede dar las glorias mas grandes y la gente creerá que eres “DIOS”, y al siguiente día podrías ser el villano más odiado por un país entero… Pero vaya, definitivamente creo que ser un profesional en el deporte es una de las cosas más bonitas que no cualquiera tiene el privilegio de poder vivir.

Respetemos a quienes desempeñan una profesión dentro de este ámbito, ya sea el propio deportista o hasta el mismo entrenador, nunca sabes cuanto tuvo que sacrificar tal vez por solo “alcanzar un resultado” en esta ocasión.

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