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Deporte…con puntos y comas-la violencia

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No entiendo la excesiva competitividad que los padres inculcan a sus hijos e hijas, la actitud de los aficionados hacia los árbitros o la violencia  en acontecimientos deportivos.

Me refiero en esta ocasión a la finalización de un encuentro de fútbol soccer con lamentables agresiones al cuerpo de árbitros, no es tema aislado, y  el problema va mucho más allá de un sujeto que agrede a un árbitro, sino que se trata de una actitud muy extendida de los padres cuando van a ver a sus hijas e hijos. Un hecho desgraciadamente bastante habitual, y una situación que se aparta totalmente de lo que  escuchamos en cada encuentro deportivo, fomentar el fair play o juego limpio. Eventos desafortunados que presenciamos cada vez con más frecuencia en distintos deportes. Cierto es que el fútbol es el deporte que despierta más pasiones, donde, por parte de muchos, se considera al rival como “el enemigo”, en la actualidad los casos de extrema violencia son pocos. No es el caso de la violencia “no extrema”, que la hay, y mucha. Aquí un claro ejemplo y me pregunto ¿Qué elementos intervienen en el fútbol para acabar generando tanta violencia que no tienen otros deportes?

Entiendo que los ánimos están agitados, las ansias de triunfo son permanentes, que la tensión en la cancha es alta, el corazón de los jugadores late a mil, pero  me dirijo a los Padres, son categorías con pequeñas personas, niños, que  aprenden de lo que ven y oyen, en  edades en las que formamos su personalidad y educación, elementos importantes para ser conscientes de la responsabilidad que tenemos. Apelo a esta responsabilidad para que todos nos exijamos un comportamiento ejemplar y ejemplarizante, porque en caso contrario: ¿Con que autoridad moral padres, madres, tutores, entrenadores y árbitros podremos reprender las actitudes y acciones negativas a esos pequeños que no tienen experiencias previas y SI están aprendiendo, si lo único que hacen es imitar los comportamientos que ven en cada partido? Sí señores, nos imitan a todos, que somos ejemplo para ellos. ¿Como  atrevernos a pedir a un jugador que juegue con cabeza y calma si sus padres y sus entrenadores no dejan de protestar, gritar, faltar al respeto, presionar al rival, al árbitro, incluso a  entrenadores y jugadores del mismo equipo y contrarios? Se han preguntado ¿Qué educación es esta que consiste en explicar a niños/as que deben hacer lo que decimos pero no lo que nosotros hacemos?

Olvidamos que la educación empieza en casa con uno mismo, subestimamos a los menores por trasmitirles ejemplos y actitudes que reprobamos en otros, ¿o realmente creemos que deben ser otros quienes les eduquen? La respuesta es NO. Claro que intervienen otras personas en la educación, como son sus profesores o sus entrenadores, pero para que estos profesionales de la educación puedan realizar su trabajo con garantías los niños deben tener una base que viene dada desde el hogar, el ejemplo y valores que transmitimos, pero sobre todo RESPETO a la autoridad.

Los entrenadores de igual forma deben ser un ejemplo, pues son parte de la educación de los niños que a través del deporte van formándose. Las entidades deportivas, ya sean clubes o colegios tienen otro porcentaje importante de responsabilidad, necesitamos ser equilibrados, coherentes, justos, comprometidos.

No se si alguna vez se lo habían planteado, los árbitros son deportistas y formadores, más en categorías donde la vocación es clave y cuya misión no solo debería ser impartir justicia, si no enseñar a los niños durante los partidos explicando los errores que cometen y que El sanciona. Los árbitros aciertan y cometen errores, como los jugadores, los entrenadores, como los padres, madres, tutores, como todas las personas, errores que también les ayudan a mejorar. El problema radica en que desde la banca y la grada les “robamos” el derecho al error, pues les castigamos brutalmente. Por un momento  imaginen a una persona en un recinto deportivo que durante la duración de un juego se pasa el tiempo increpando y faltando al respeto en cada error que cree ver, con palabras como: “Burro”, “Gordo, no puedes ni correr”, “No tienes ni idea”, “Sin vergüenza”, “Ladrón”, “Que malo eres” Muchos pensarán que el árbitro debe soportar todo eso, que va con el cargo, que va con el salario o simplemente por ser árbitro. Es una deportista como el jugador, práctica como el jugador, se forma como el jugador, interviene en la formación del jugador, es imprescindible para que el deporte que el jugador realice se pueda llevar a cabo, y es persona, como el jugador, o lo que es lo mismo, como usted, como yo, como nuestros hijos.

Se debe ser consiente de que los hijos nos observan cada día. No perdamos de vista que el deporte es mucho más que un lujo o una forma de entretenimiento, es desde el juego y la actividad física hasta el deporte de competición organizado una escuela de valores básicos. En la mano de todos está que los niños y jóvenes deportistas crezcan a base de palabra y ejemplo.

Violeta

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About Violeta Campos Albarrán

Para mayor contacto puede escribir a violetajudo@hotmail.com

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